La Familia Actual

La Familia Actual

La familia actual, debe analizarse a la luz del momento histórico que le corresponde, lo cual supone y ha supuesto oportunidades y presiones para su fortalecimiento. En este sentido, la lógica de la vida contemporánea ha dejado de centrarse en los ideales homogéneos y definidos que caracterizaron otra época de la familia y se han trasladado a la desmitifican, el individualismo y el riesgo que se manifiestan en el placer, al consumo masificado, la fragmentario y la labilidad, que hoy priman en el hogar.

Los peligros de la modernidad tardía, implican que al darse la ruptura con el modelo basado en la tradición, se ha obligado al individuo, por lo tanto a la familia, a cimentarse en sí mismo, no se ha tomado conciencia sobre las implicaciones de esta elección y con ello se ha empezado a visualizar la expansión continua de los riesgos y los miedos que han entrado en la escena de ahora.
Es decir, antes, la tradición implicaba que al casarse lo "lógico" era la llegada de los hijos y que si por algún motivo había problemas, se rogaba para que las cosas mejoraran; en ese acto se delegaba a Dios o alguien la búsqueda de soluciones y se quedaba cobijado en su sapiencia. Ahora, la sola percepción de tener un abanico de posibilidades dispuestas y factibles de ser elegidas por el individuo, deviene en una realidad caótica que hace evidente la responsabilidad de quién la elige, los errores u omisiones son referidos directamente al sujeto y no a una divinidad o organismo externo.
Si tratamos de visualizar a la familia en este escenario podemos detectar una serie de "nuevas condiciones" que la vuelven un fenómeno complejo a nuestra comprensión, entre las que destacamos: la instalación de la filosofía de la igualdad, la emancipación de la mujer, como las importantes.
Instalación de la filosofía de la igualdad. La idea de igualdad con el otro (o los otros), de tener los mismos derechos y privilegios, de ejercer una vida más democrática, deja de ser privativa del debate público y se instala en la esfera de lo privado. El espacio de lo privado por excelencia, ha sido el de la familia, es ahí donde las ideas se engendran porque al final de cuenta los pensadores también viven en familia, es ahí a donde también regresan ya reelaboradas por la opinión pública y en el proceso de "apropiación" o "naturalización", tales ideas transforman tanto a la familia como a la sociedad. Así, la percepción de igualdad en la familia, se detecta en varios niveles. Un síntoma claro del, llamémosle, síndrome de la idea de la igualdad, es lo que sucede en la relación entre padres e hijos:

a) Mientras los padres, después de tantas exposiciones sociales que recomiendan, a propósito de la democracia y del modelo padres-amigos con educación horizontal, en unión al modelo padres-formadores o autoritarios, sufren la indecisión del rol que deben tomar, "temen el autoritarismo que ellos vivieron, y no saben cómo ejercer la autoridad". Esto, que parece hasta tan "simple" trae como resultado el debilitamiento de la autoridad de los padres, de los educadores y en general de los adultos para enseñar no sólo dentro las normas sociales, de urbanidad o profesionalización, sino también en la construcción de valores a los niños y jóvenes. ¿Cómo pueden un padre o un adulto ser tomado en serio en la inculcación de lo correcto si carece de autoridad para dirigir y decidir lo que es bueno y malo?

b) Por otra parte, la idea de que somos iguales viene protegiendo la posición cómoda de los hijos o de los jóvenes de merecer lo que se disfruta, sin tener qué ganárselo, por lo menos como cuando nos tocó ser adolescentes. La mayoría, de los niños y sobre todo los jóvenes estudiantes (con sus excepciones claro) pese a no tener condiciones socioeconómicas favorables, despliegan una actitud hedonista. Los hijos, instalados en la casa paterno-materna, rechazan los trabajos encomendados, por considerarlos inferiores (ayuda en el negocio, en la empresa familiar, tareas de casa, dependientes, ayudantes de obras, etc.), aún así, requieren de ropa, calzado (a la moda por supuesto), enseres y complacientes de ocio (televisión, computadora, internet, play station, walkman, CD, automóvil, viajes, entre otros) que por supuesto toca a los padres la responsabilidad de pagar por ellos.
Sin embargo, pese a que son los padres quienes solventan los gastos son incapaces de exigir a los hijos que cumplan con las normas del hogar, cuando las hay, porque no saben muy bien cómo habrán de hacerlo. Porque, también habrá que decirlo, el síndrome del igualitarismo se combina con el síndrome de la culpabilidad de los padres que trabajan. Hoy por hoy ambos padres ganan, lo cual ha generado la idea de que no se dedica el tiempo suficiente para "educar" o "estar" con los hijos. Entonces el problema se agrava porque no se entiende bien el concepto de autoridad y todavía existe la culpabilidad para ejercerla; peor en el caso cuando por el igualitarismo de la pareja se crean problemas de infidelidad o divorcio

La cuestión se agrava aun más al ampliarse los beneficios sociales a los diversos grupos de población, especialmente el acceso de la mujer a la educación superior, trajo como consecuencia lógica que quisieran probar fortuna allende las fronteras domésticas. El espacio a conquistar, como era de esperarse, fue el mercado laboral. La incursión de la mujer a la fuerza de trabajo remunerado (porque siempre trabajaban, pero sin salario) movió nuevamente los referentes de la familia.





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