La Familia Siglo XXI


Introducción 

Como sea que se integre, la familia sigue siendo el núcleo básico de la sociedad, en la medida en que ella reproduce biológicamente a la especie humana, y en su espacio, se reproduce la identificación con el grupo social.
Las principales funciones de la familia son las siguientes:

Satisfacer las necesidades básicas del ser humano, tales como: alimentación, habitación, salud, protección, afecto y seguridad.
Transmitir a las nuevas generaciones: una lengua y formas de comunicación, conocimientos, costumbres, tradiciones, valores, sentimientos, normas de comportamiento y de relación con los demás, creencias y expectativas para el futuro. Éstos son elementos importantes que vinculan a una familia con la sociedad a la que pertenece.
Educar para la vida, es decir, formar a los integrantes de la familia de modo que sean capaces de desarrollarse productivamente como personas, como estudiantes o trabajadores, y como miembros de una comunidad, a lo largo de toda su vida.
Muchas de tales funciones se complementan con las de la televisión, la radio, el periódico y con las de otros grupos, como pueden ser: los amigos y otras personas de la comunidad, los grupos que se forman en las escuelas, los centros deportivos, religiosos y culturales, en los lugares de diversión, las organizaciones de participación ciudadana, entre los más importantes.
La familia ha cambiado a lo largo de la historia de la humanidad. A continuación, se presenta una breve semblanza de la familia mexicana en diferentes épocas, para facilitar el reconocimiento de lo que ha cambiado y lo que permanece a través del tiempo.

LA FAMILIA EN EL SIGLO XX

Durante este siglo y particularmente en las últimas décadas, se dieron cambios importantes en la familia.Actualmente, es común que una persona pueda elegir a su pareja. La sociedad ya no reconoce a los padres el derecho a disponer del futuro de sus hijos de la manera como lo hacían en el pasado. Las ideas modernas de la educación han convencido a mucha gente de que los niños y los jóvenes tienen derechos que deben respetarse. La educación obligatoria en las escuelas ha reforzado algunos valores familiares tradicionales y ha modificado otros.

Como consecuencia, algunas relaciones entre las personas han variado: en las familias donde la autoridad del padre es menos rígida que en el pasado, se le presenta la oportunidad de relacionarse con sus hijos y con su mujer de otro modo: a través del diálogo, el acuerdo y la tolerancia. La madre ha adquirido más poder de decisión en la familia, pero también han aumentado sus responsabilidades dentro y fuera del hogar, ya que el trabajo doméstico sigue siendo, en su generalidad, una tarea femenina. La incorporación de la mujer a un trabajo en la industria, en el comercio o en cualquier otra área de la producción, ha forzado cambios en la familia; la mayor participación de los hijos en los trabajos del hogar ha puesto en tela de juicio los tradicionales roles asignados a hombres y mujeres, así como las actitudes de sumisión y dominio. 

A pesar de los innegables cambios en favor de relaciones familiares más abiertas y con mayor libertad de expresión, también se ha incrementado la separación de las parejas; existe violencia dentro de la familia y abuso del menor, así como un mayor abandono y olvido de los familiares ancianos, que en muchos casos son considerados una
carga para la familia. No es raro que los hijos rechacen todo tipo de guía y reglas provenientes de los adultos, y que crezcan, sin orientación suficiente para la vida. En la sociedad actual muchas personas buscan relaciones alternativas a la familia tradicional; así proponen vivir en familias comunales o en unión libre, entre otras posibilidades.

Todo esto nos habla de que la familia, como forma de organización, está vigente, aunque también está en constante cambio. La sociedad de fin del siglo XX fue producto, en parte, de la historia y las transformaciones de la familia mexicana. Para conocernos mejor, es importante que reflexionemos acerca de lo que aún conservamos de pasadas formas de organización familiar y de lo que hemos dejado atrás. Podemos identificar cuáles cambios nos han beneficiado o perjudicado, para decidir qué tipo de familia queremos para el futuro.

Crisis de la Familia

La familia en la actualidad enfrenta desafíos importantes como son la pobreza, la migración, la transformación cultural y el cambio de roles; ya que el tradicional rol principal de la mujer como ama de casa, esposa y madre poco más o menos desapareció. Antes cuando la madre trabajaba era mal vista ante la sociedad ya que el verdadero rol de madre era altamente valorado y contribuía a su desarrollo personal femenino; así mismo sancionaba el fracaso del hombre como sostén económico del hogar rol principal del varón.

El desempleo y los bajos salarios hoy provocan la desintegración de la familia y aumentan el grado de desintegración familiar, sin embargo se ha convertido en una estrategia positiva para obtener mayores recursos económicos

Los cambios culturales han actuado también como factores desafiantes en la vida familiar; las familias tenían mayor estabilidad, pegadas a una cultura comunitaria fiel a las tradiciones. Hoy en día las relaciones entre las generaciones dentro de la familia se están volviendo más inciertas y confusas. Los padres están enfrentando problemas con respecto a cómo mantener su autoridad en una sociedad y una cultura que da más espacio a los niños y jóvenes.

Mientras el discurso social reproduce la idea y el miedo sobre el ocaso de la familia, en las encuestas de opinión y en las de investigación dura; aparece una y otra vez el deseo de los jóvenes de formar sus propias familias y el de los adultos de mantenerse viviendo en familia. Está claro que se ha extendido la desorientación y generado incertidumbre sobre el futuro de la familia como la primera institución social, baste ejemplificar con los discursos mediáticos que nos muestran el declive de los valores tradicionales y el aumento de la tasa de divorcios. Pero también queda claro que la gran mayoría de las personas queremos vivir en el amor, compartir nuestra vida con otra persona y todavía en muchos casos trasladar ese "amor" a otros, a los hijos (sean biológicos o adoptados). También queda claro que el punto de refugio más importante sigue siendo la familia. Entonces, ¿Qué es lo que realmente está pasando? ¿Qué le espera a lo que hasta ahora hemos llamado familia? ¿Cuáles son las predicciones que podemos hacer sobre su fragilidad, resistencia y capacidad de acomodación? ¿Por qué hoy la familia se percibe descuidada por un pseudo progresismo que ha relativizado instituciones como el matrimonio? ¿Porqué los valores tradicionales de familia en que nos formamos hoy sufren el embate de invasivas tendencias al libertinaje?
Explicaciones puede haber muchas y lo que se percibe es una recurrente reacción pendular en la sociedad, que pasa de etapas de oscurantismo a otras de averiguación; cuando el ideal sería encontrar términos medios de relativa sensatez y así tratar de explicar esta crisis familiar actual.
Para responder a las preguntas enunciadas debemos tomar conciencia del momento histórico-social en el que estamos viviendo y que algunos han bautizado como posmodernidad, otros como modernidad tardía, se lo que fuere conviene primero hacer una exploración sobre las problemáticas de la familia que del siglo XXI.


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